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Prótesis cosméticas infantiles

Las prótesis de silicona son el primer contacto del recién nacido con el mundo de la protésica. Es la primera prótesis que se coloca al neonato alrededor de los dos meses de vida y juega un papel fundamental en la integración del brazo a su esquema corporal. La prótesis cosmética se convierte en un elemento indispensable para el desarrollo locomotor del infante, siendo imprescindible para iniciarse en actividades como el gateo o comenzar el agarre de objetos grandes, ya que necesitará la bimanualidad.

Es imprescindible protetizar al niño lo antes posible, como he dicho anteriormente, alrededor de los dos meses de edad, para conseguir así una correcta adaptación a la prótesis, una prótesis que a futuro se le incorporaran componentes y funcionalidades, por lo tanto, sumará un peso que el niño deberá de acostumbrarse.

En niños de mayor edad, de 4 años en adelante, las prótesis de silicona pasan a ser un componente más cosmético que funcional, no obstante, la prótesis cosmética les permitirá desarrollar actividades que la myoeléctrica no. Por ejemplo, actividades de agua, gimnasia…. La prótesis cosmética se convierte en la prótesis “de batalla” para los niños.

 En el caso de las prótesis de silicona de miembro inferior, vemos que no solo ofrecen un componente estético si no que con ella ganamos en funcionalidad. Cada parte del pie, ya sea antepie, mediopie y retropie tiene su función en la biomecánica de la marcha. La falta de cualquiera de estas partes no solo perjudican nuestra manera de andar, si no que puede derivar durante la infancia en problemas de cadera o incluso de columna. Colocar una prótesis de silicona funcional es primordial para el correcto desarrollo óseo y muscular de nuestros pequeños.